Llíria revive el Milagro de San Vicente
1 de mayo de 2018

La noche del sábado 28 de abril, previa a la apertura de la Puerta Santa de nuestra ermita, será recordada en las crónicas vicentinas como un momento histórico.

Pese a la inesperada lluvia que cayó en el inicio del acto, numerosos devotos de San Vicente Ferrer se reunieron en el parque natural la víspera de la apertura de Puente Santa de la ermita como templo jubilar del Año Santo Vicentino. Durante un entrañable paseo nocturno, el nuestro presidente Antonio Castellano, fue relatando recuerdos de este lugar tan valorado por los vecinos de Lliria por su significación espiritual.

En un momento dado, junto al puente que lleva al camino de la ciudad, una pequeña comitiva comenzó a aproximarse precedida por la Cruz procesional y la luz de las velas. Rostros llenos de sorpresa cuando vieron aparecer en la oscuridad del camino a un personaje con hábito dominico a quien acompañaban jóvenes y adultos vecinos del pueblo. En medio de la expectación tal persona se presentó como Vicente Ferrer, que había recibido el encargo de acudir al paraje de las fuentes.

Entonces comenzó a revivirse ese momento histórico rememorando aquel 30 de agosto de 1410 cuando San Vicente Ferrer, tras una predicación junto a una olivera, hizo rebrotar el manantial que permanece 600 años después como milagro vivo del Santo.

El coloquio de San Vicente Ferrer con la comunidad creyente de Lliria fue real, citando frases en la mente de muchos, participando todos en esa experiencia que tantas generaciones han relatado como algo único y siempre vigente. Así, una luz brillante mostró el lugar donde brotaba el agua y el Pare Vicent fue vitoreado de modo unánime. Todos marcharon hasta la ermita, iluminada en tonos rojos, presentada como templo jubilar.

Queda para el recuerdo la escena cuando San Vicente entró en la ermita, toda iluminada con velas y llegó hasta el altar donde se 'hizo uno' con la imagen que preside, quedando el templo en la penumbra de la espera hasta la anhelada apertura de la Puerta Santa pocas horas después. Un pueblo agradecido que recuerda a sus santos y vive en el presente sus enseñanzas merece recibir sus gracias espirituales por siempre.